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¿Cuándo debo actuar si no estoy pagando la hipoteca?

Cuando empiezan los problemas para pagar la hipoteca, o cuando una persona ya prevé que no va a poder seguir cumpliendo con normalidad, lo habitual es que aparezcan muchas dudas.

¿Con quién hablo?
¿Puedo poner la hipoteca al día?
¿Qué derechos tengo?
¿Me van a quitar la casa?
¿Es pronto para asesorarme?
¿Necesito ya un abogado o debo esperar a que llegue algo del juzgado?

Estas dudas no solo son normales, sino comprensibles. Nadie busca verse en una situación así y, cuando ocurre, lo habitual es sentirse desorientado.

Además, aunque se trata de una materia muy regulada por la ley, vivimos en una época de sobreinformación. Muchas personas buscan respuestas en internet, preguntan a conocidos o leen noticias, y acaban más confundidas que al principio, sin saber qué información es realmente válida para su caso concreto.

Cuándo es recomendable pedir asesoramiento

Por eso, mi recomendación en estas situaciones suele ser clara: cuanto antes se analice el caso con un profesional, mejor.

Existe una idea bastante extendida de que hasta que no llega una demanda del juzgado no se puede hacer nada. Sin embargo, en la práctica, esto no es del todo cierto. En muchos casos, actuar a tiempo permite precisamente evitar que el impago de la hipoteca termine en un procedimiento de ejecución hipotecaria.

Esperar a que llegue la demanda no siempre es la mejor opción. No porque cuando llegue ya no exista ninguna posibilidad de actuación —que no siempre es así—, sino porque cuanto antes se estudia una situación, antes se pueden valorar alternativas y con mayores probabilidades de que funcionen.

La importancia de actuar antes de que el problema se judicialice

Cuando se actúa en una fase temprana, el margen de negociación con el banco suele ser mucho mayor. En algunos casos es posible regularizar el préstamo, pactar un plan de pagos, acordar una carencia o acogerse a determinadas medidas previstas en el Código de Buenas Prácticas. Ese margen se reduce de forma notable cuando el asunto ya está judicializado, y todavía más cuando el procedimiento se encuentra avanzado.

En este tipo de situaciones, el tiempo es un factor decisivo. Puede jugar a favor o en contra. Y para que juegue a favor, es necesario planificar una estrategia con cierta antelación. Por eso resulta aconsejable buscar asesoramiento incluso antes de que se produzca el primer impago, cuando ya se prevé que la situación puede complicarse.

Un abogado puede ayudar a entender cuál es la previsión real del caso, qué opciones existen y cuáles son viables en función de la situación económica concreta. También puede informar sobre cuándo el banco está legalmente facultado para iniciar un procedimiento judicial, ya que no cualquier impago permite resolver anticipadamente el contrato y reclamar toda la deuda.

La ley exige que el impago alcance determinados umbrales, ya sea en número de cuotas o en porcentaje del capital pendiente, y estos requisitos varían según el momento en que se firmó el préstamo y el tiempo de amortización restante. Conocer estos límites permite valorar con mayor precisión el margen real de actuación.

Además, no es infrecuente que el procedimiento judicial ya esté iniciado aunque la demanda todavía no haya sido notificada. La saturación de los juzgados hace que esas notificaciones puedan demorarse meses, e incluso más de un año. Con asesoramiento profesional, hoy en día es posible comprobar si existe un procedimiento incoado y abordar la situación con información y anticipación.

Esperar, por el contrario, rara vez aporta algo positivo. Con el paso del tiempo, suelen reducirse las opciones disponibles y la situación puede agravarse, ya que comienzan a devengarse intereses de demora, costas judiciales y otros gastos que incrementan la deuda.

Actuar a tiempo no significa empezar un juicio

Conviene aclarar, además, una idea importante: acudir a un abogado no significa iniciar un juicio. Significa informarse, prepararse y, en muchos casos, intentar evitar precisamente ese escenario.

Cuanto antes se analiza un caso, más opciones existen. Y esa diferencia, en la práctica, puede ser muy relevante.

Si ya prevés dificultades para pagar la hipoteca, o si el impago ya se ha producido, actuar con tiempo y con el asesoramiento adecuado permite afrontar la situación con mayor control y menos incertidumbre.

Joshua García Abogado

Con la garantía y seguridad de ser atendido por mí personalmente durante todo el procedimiento

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